sábado 11 de agosto de 2007

Siete monstruos en el aparador






El mobiliario molido.
Con precio de miércoles.
Todos los días.
Atrapa sin rollo.
Fotografías que salen de la canilla.
Trotando como células.
Indiferentes.
A lo que dice mi pulsómetro.
¿Que señala el extinguidor deforme?
La flota auxiliar.
Que lo sigue.
Tan hábil para sonar estridente.
Hace estallar.
La fila central de adornos.
¿Quien son estos ciudadanos?
Refaccionados.
Y vivos.
Están los coleópteros.
Con espadas.
Extraviadas.
En el llano de calle siete.
El séquito aerodinámico.
Igualito.
Recurre en ultima instancia.
A los cristales de plutonio.
¿Y esa tasa que rechina?
No pensé que atrapara sin rollo.
Fotografías que salen de la canilla.
Cuando compré el mobiliario molido.
Ignoré las recomendaciones.
De un Echalotte.
Que me dijo.
¡Devuélvame el dinero!
A la brevedad.
Mis billetes.
Del mobiliario molido.
Sin otro particular.
Tan hábil para sonar estridente.
Lo saluda atentamente.
El baldosón adjunto.